La convivencia en tiempos del Coronavirus

La convivencia en tiempos del Coronavirus

La convivencia en tiempos del coronavirus

En estos días de aislamiento social, obligatorio y preventivo resultado de la pandemia del coronavirus, se dan todas las situaciones habidas y por haber. Gente que tiene una excelente convivencia, gente que esta sola, gente que tuvo que quedarse conviviendo con quien no quería y gente que se agrupó para no estar solos.

En ese hermoso crisol de situaciones, todas exacerbadas por la obligatoriedad de permanecer encerrados hoy quiero hablar de la convivencia. Más específicamente quiero ofrecerte algunas ideas más (aparte de las que ya empecé a ofrecer en este vídeo) para poder estar transitando y mejorando los vínculos durante estos días.

Las dificultades de la convivencia 24/7

En estos tiempos de cuarentena la convivencia va a depender de muchas cosas. Por ejemplo de los espacios dentro del hogar. Si tenemos patio, balcón, terraza o no tenemos más que ventanas. Si el espacio es grande, si la familia es numerosa, si tenemos suficientes ambientes, las edades de los convivientes, la calidad de la comunicación y cómo estén pudiendo llevar las ansiedades que se generan en este contexto difícil.

¿Qué corregir de la convivencia?

La intimidad

Uno de los aspectos que tenemos que tener en cuenta, son los necesarios momentos a solas. Dependiendo de cada uno, y de cómo cada uno esté configurado, estos tiempos pueden ser de suma necesidad o de relativa. Lo importante es entender y comprender que cada uno puede estar necesitando ese momento a solas, consigo mismo.
Cuando el hogar es chico, o de pocos ambientes, la necesidad de lograr un acuerdo para establecer esa intimidad y ese tiempo se vuelve una prioridad. Cuando el hogar es grande entonces las posibilidades aumentan.
Mi recomendación es que puedan comprender que no todos necesitan la misma cantidad de tiempo a solas, y que establecer eso puede ser una necesidad prioritaria. Para resolver se puede elegir un ambiente (habitación, lavadero, o baño en el peor de los casos) en donde la persona pueda estar a solas, con sus pensamientos, un libro, o su celular.
Lo importante es que ese tiempo lo pueda utilizar para descansar de los demás.
Al no haber posibilidad de salir a dar una vuelta, muchos se ven y se sienten invadidos, por lo tanto acordar con los demás un tiempo para cada uno puede aliviar mucho las tensiones.

Los acuerdos

Los acuerdos son necesarios siempre y en todos los ámbitos e instituciones. En una familia a veces se dan por sentado muchas cosas. La mayoría de los acuerdos son tácitos e implícitos. Pero al convivir la totalidad del tiempo se vuelve necesario desarrollar conversaciones para lograr acuerdos que en otras circunstancias pasan desapercibidos.
No sólo eso, sino que la situación de pandemia nos obliga a tomar recaudos extraordinarios y a convenir con los demás las formas de afrontamiento.
¿Qué quiere decir esto?
Bien, es necesario lograr acuerdos de cuándo se va a salir y para qué. Evitar salir a cada rato, por lo tanto tiene que haber una organización de lo que se usa y de lo que se tiene. No es cuestión de pasar por la heladera y agarrar cualquier cosa para comer, sino que hace falta cierto consenso de cómo llevar adelante el tema de los víveres y alimentos.
También es necesario establecer pautas de convivencia, turnos para ver la televisión por ejemplo, o en qué momentos se va a resolver cuál tema de la casa. Qué tiempos son los que se va a compartir en grupo y cuáles son los que no. Si alguno trabaja en casa, cómo hacer para dejarle el espacio y no perturbarlo, entre muchas otras opciones.

Mi recomendación es que se establezcan algunas actividades familiares grupales (jugar a las cartas por ejemplo, o limpiar escuchando música) y se de tiempo también a la relajación. Que se acuerden horarios de vigilia y de dormir y que se decida por día o por semana qué temas son necesarios resolver y cómo se llevarán adelante.
Para ello es muy necesario que se practiquen buenos hábitos de comunicación.

La comunicación

La comunicación es la pieza fundamental de casi cualquier vínculo humano. La posibilidad de conectar con los demás y lograr que el otro sienta lo que uno siente (o viceversa) es una prioridad absoluta para la buena convivencia y la calidad de los vínculos.
En estos tiempos de cuarentena e incertidumbre, incluso, es necesario que podamos contener y ser contenidos, por lo tanto es necesario que hagamos un buen uso de las herramientas de comunicación.

La cuarentena es un catalizador, y obliga a que se tome conciencia de cómo se comunica. No sólo el contenido de lo que se dice, sino la forma, el tono y la melodía. De que manera se gesticula, por ejemplo.
Si bien este es un tema complicado hay algunas herramientas que son de rápido uso y que pueden llevar a mejorar la comunicación.

  • La primera es siempre pensar en poner paños fríos y saber que el otro no es mi rival. No tomarse las cosas personal.
  • La segunda es establecer pautas de “cortafuego” es decir, acordar con el otro que siempre que hablemos será bajo condiciones previamente acordadas y si se rompen pausamos la conversación hasta estar más tranquilos.
  • La tercera es que usen un moderador imparcial o que elijan turnarse para poder expresar y que sólo pase el turno cuando el otro logró conectar empáticamente con lo que dijo el primero.
    De este tema podemos hablar mucho, largo y tendido pero estas son algunas ideas.

El orden de tareas y del espacio

No todos sienten la misma necesidad de que los espacios estén limpios y ordenados. Algunos son más visuales y otros más auditivos o kinestésicos, por ejemplo. Esto muchas veces trae dificultades porque las personas no logran entenderse en su necesidad de ver los espacios vacíos o limpios.
Por otro lado puede que uno no esté acostumbrado a limpiar y ordenar en su casa porque eso siempre lo hace otro.
La dificultad es que ahora nadie viene a ayudar a casa, y al estar todo el día, los quehaceres domésticos se multiplican. Hay que cocinar más veces de lo normal, lavar más veces de lo normal y mantener un espacio que sea co-habitable.
En este sentido la recomendación es establecer roles que pueden ser fijos o rotativos. Responsabilidades para las diferentes actividades cotidianas. Cómo hacer que eso se respete puede ser considerado con los dos puntos anteriores. Pero sí es preciso que cada uno sepa cuál es su función a lo largo de los días en la cuarentena.

Las actividades grupales e individuales

En esta sección lo único que quiero dar es algunas pautas o ideas. Basándome en lo que me cuentan y en la experiencia personal. Lo más importante en este tiempo tiene que ver con un trípode de bienestar grupal. Este trípode está constituido por la apertura, el respeto y la creatividad.

Para poder realizar actividades grupales es necesario ser creativo, abierto y respetuoso. Lo mismo para entender la necesidad del otro de tener un momento para realizar alguna actividad en solitario.

Algunas ideas:

  • Bailar siguiendo algún video de youtube o instagram
  • Poner la música fuerte y ordenar y limpiar la casa todos a la vez.
  • jugar torneos de juegos de mesa, o de cartas
  • mirar una película o serie que interese a todos
  • hacer ejercicios o yoga en grupo

Recordad que la risa es un elemento fundamental para poder elevar nuestro sistema inmunológico.

El manejo de las discusiones y las emociones difíciles en la convivencia

Obviamente es posible y probable que en algún momento nos sintamos cargados de tensión, ansiedad o que discutamos. La convivencia no siempre es agradable y cuando es 24/7 y en espacios reducidos, no nos da lugar para la liberación emocional de la tensión.

Por eso es preciso tomar en consideración muchas de las cosas que dijimos acá, pero principalmente respetar la forma que tiene el otro de lidiar con lo que le pasa.

Creo que en este sentido lo más importante es no hablar si uno se siente sobrepasado de emociones. Buscar la manera de bajar la carga emocional. Algunos lo harán solos y aislados (los que prefieran autoregularse) y otros necesitarán de la contención de un tercero (la co-regulación). Pero lo importante es desarrollar la capacidad de observarse para identificar ese estado de alteración y evitar hablar. Es necesario que podamos expresar que en ese momento no podemos dialogar y que necesitamos bajar un cambio.

Aparte de la observación de uno mismo, es sumamente importante después lograr observar y sentir al otro. Ser empático de lo que le sucede y entender que así como yo tengo necesidades insatisfechas, también el otro las tiene.
La comunicación empática va a permitir una mejor gestión de lo que le sucede a cada miembro de nuestra familia.

Algunas conclusiones

He oído en todos lados hablar de la posibilidad de salir mejores de esta pandemia. También escuché hablar de que esto saca lo peor y lo mejor de nosotros. Realmente creo que estos dos enunciados pueden ser verdaderos. Pero pretender salir mejores de una situación que nos sumerge en el estrés y la ansiedad no es tan fácil. Sobretodo porque en esos estados nuestra paciencia, y nuestra capacidad de empatía se ven drásticamente mermadas.

Soy de los que piensan que es preciso salir convertidos en mejores personas. Pero también creo que ese no es el destino espontáneo de esta situación. Es un momento para aprender a valorar, y también para disciplinar a nuestro cerebro y nuestras emociones. Es un tiempo para conectar y poder ser empáticos.
Algunas de las recomendaciones que te ofrezco en este post tienen ese objetivo. Poder conectar con los demás, poder disciplinarnos, y poder estar ordenados y equilibrados. No hay gran diferencia, en este sentido, entre hacerlo solo y proponerse hacerlo con los demás.
La empatía y más precisamente la compasión junto con la capacidad de estar presentes y de observar, es lo que nos ayudará enormemente a transformarnos en mejores personas y así también transformar la sociedad. Yo no quiero volver a lo de antes sin antes aportar mi granito de arena para construir un mundo mejor.

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