Mindfulness informal. Ser conscientes momento a momento para ser mas feliz

Minfulness informal. Persona que no presta atención a lo que está haciendo

Hace unos años, un estudio de Harvard demostró que una mente que no está atenta, que está rumiando, es una mente infeliz.
Una de las razones por las cuáles el mindfulness es tan utilizado por la psicología y la medicina es la posibilidad de llevar la práctica al día a día. Si bien existe la práctica formal del mindfulness, a través de la meditación propiamente dicha, también podemos pensar en el mindfulness informal, es decir en las posibilidades de llevar una actitud mindful al resto de las acciones diarias.

Esta posibilidad hace del mindfulness un estilo de vida, una forma de estar conectado con la experiencia y es por ello que tiene tanto potencial. En esta entrada quiero contarte de que se trata el mindfulness informal y algunas recomendaciones para que puedas realizarlo.

La práctica formal

La práctica formal de la meditación refiere al momento en que nos disponemos a dedicar unos minutos a prestar atención sostenida sobre alguno de los aspectos de nuestra experiencia. Esta disposición tiene una forma, es decir, tiene ciertas características para ser llevada a cabo.

Por ejemplo, la forma más tradicional de practicar la meditación es en posición sentada. Nos sentamos con las piernas cruzadas, la espalda derecha, y las manos en el regazo y decidimos prestar atención a nuestra experiencia corporal de ese momento. Otra forma puede ser la práctica acostado. Usualmente después de una clase de yoga, por ejemplo, puede que nos recostemos y realicemos un escaneo corporal. También está la posibilidad de realizar estas prácticas parado o caminando lentamente.

Estas diferentes posiciones en las que podemos meditar, son diferentes formas, justamente. También podemos elegir sobre qué aspectos de la realidad prestar atención. Por ejemplo, podemos prestar atención a las sensaciones corporales, o a la respiración. Podemos prestar atención a nuestros pensamientos o a nuestras emociones; o también podemos decidir prestar atención a los sonidos circundantes.

En general el tiempo que dedicamos es prolongado, no menos de quince minutos, y mientras estamos en esta decisión de prestar atención no hacemos ninguna otra cosa. Solo hacemos eso que estamos haciendo. De esta forma la calidad de nuestra atención es más cabal, El 100% de nuestra atención puede estar en el objeto que estamos observando.

Estas prácticas suelen desarrollar nuestra concentración, nuestra capacidad de prestar atención y suelen reducir nuestra reactividad emocional. Hay numerosos beneficios como resultado del hábito de la práctica de la meditación formal, y es, justamente, la forma de practicar el mindfulness.

El mindfulness informal

Pero el mindfulness no es sólo esa práctica formal de meditación. El mindfulness tiene que ver con una manera de estar conectado con nuestra realidad. En este sentido es sumamente importante entender dos cosas.

Por un lado es importante entender la actitud con la que observamos. Es decir esta manera de estar conectados en donde no realizamos juicios sobre la experiencia interna o externa, en donde miramos con curiosidad, interés y amabilidad. Libres de apego y con la capacidad de discernimiento. Propone, entonces, estar muy despierto a la experiencia, pero no dejarnos llevar por la mente reactiva que suele rumiar sobre cada factor de nuestra experiencia

Por otro lado es importante la vigilia. Es decir, la capacida de darnos cuenta de cuando estamos atentos y cuando estamos dejándonos llevar por la mente reactiva. La capacidad de saber si estoy atento o no es tan importante como la capacidad de estar atento o no.

El mindfulness informal tiene que ver con la posibilidad de llevar este tipo de atención a cada parte de nuestra experiencia cotidiana. Es entonces probable que yo pueda lavar los platos experimentando cada parcela de esa experiencia. Sintiendo el agua caliente, observando las sensaciones que me provoca, o incluso observando los detalles de cada plato en particular.

De esta manera podemos estar llevando una atención plena a muchas actividades. Ducharnos y sentir el agua corriendo por el cuerpo, o comer y sentir el sabor cerrando los ojos y dejándonos llevar por la experiencia en sí.

Lo agradable y lo desagradable del mindfulness informal

En este sentido hay muchas experiencias que pueden resultar más agradables de lo que habitualmente son, ya que estamos dedicando nuestra energía a prestar atención. En mi caso, darme cuenta de esto fue un gran cambio, ya que me permitió sentirme mucho más vivo mientras estaba viviendo.

Salir de la mente y entrar en el cuerpo, o salir del piloto automático y entrar en una mente consciente no sólo me dio la posibilidad de disfrutar mucho más, sino también de decidir con más consciencia sobre qué quería hacer y qué no.

En este sentido hay muchos movimientos que son resonantes con esta idea. El mindful eating por ejemplo, el savoring, el movimiento slow son diferentes tomas de consciencia de cómo llevar adelante la vida. Realizar las actividades lentamente, saboreando, o prestando una atención plena, se está difundiendo en occidente con diferentes nombres.

Pero no todos son rosas en este camino, o mejor dicho, a veces las rosas tienen espinas.

Así como hay cosas que se disfrutan, también hay otras dimensiones de la experiencia que se sienten más. El dolor, o una enfermedad puede sentirse mucho más cabalmente que en las ocasiones en donde una persona niega su experiencia. La diferencia fundamental radica en que si estamos aplicando mindfulness en nuestra experiencia, aunque sea desagradable (como suele ser el dolor, o la ansiedad) nos abrimos a la experiencia sin pelearnos con ella.

Abrirse a la experiencia, sea agradable o desagradable, y llevar nuestra atención plena a ella es lo que llamamos práctica informal.

Algunas recomendaciones:

Quiero compartirte algunas recomendaciones aparte de estas que publiqué en una entrada anterior. Para realizar la práctica informal es necesario tener la intención y tener memoria.
La intención depende mucho de la voluntad y de la motivación. Saber que esto es bueno para la vida, estar convencidos y reducir los niveles de miedo asociados es un buen comienzo.
La memoria en cambio se trabaja con diferentes métodos. Podemos tener un amuleto recordatorio, avisos en el celular, o en nuestra heladera. Diferentes formas en que podamos recordarnos estar presentes con nuestra experiencia.

Es muy importante también la posibilidad de realizarlo de manera habitual. Es decir, proponerse cada vez que lavo los platos estar conscientes de ello. O cada vez que me baño, ser consciente de eso. De esta manera facilitaría el proceso.

  • Podemos empezar por la mañana, al despertar, ser conscientes de cómo nos estamos sintiendo.
  • Podemos también establecer pequeñas pausas de uno a cinco minutos en donde tomo consciencia de la respiración y de mi estado actual.
  • Podríamos aprovechar tiempos muertos
  • Podemos elegir ciertas actividades para realizar con atención plena.
  • Podemos procurar comunicarnos con atención plena también.

En definitiva, lo que realmente hace una diferencia a otras prácticas de meditación es que el mindfulness se apoya, principalmente, en este tipo de actividades para que puedas incorporar no sólo la práctica, o el hábito, sino para que puedas vivir de una manera diferente.

Contame qué te pareció el post, y que tan consciente crees que soles estar de tu experiencia.

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