Aceptar no es resignar

Compasión. Las nuevas terapias. Definición y mitos.

que es la compasiónCompasión en el idioma español suele utilizarse como un símil de lástima o misericordia. Pero en los ámbitos científicos y en las disciplinas que utilizan el mindfulness, esta palabra tiene una concepción diferente.

Las terapias de tercera ola y los cursos de ocho semanas de mindfulness hace ya unos cuántos años que enfocaron sus energías en el desarrollo o en la comprensión de lo que es la compasión. En la tradición budista se dice que sabiduría y compasión son como las dos alas de un pájaro y mindfulness puede ayudarnos a cultivar ambas. Pero ¿Qué entendemos entonces por compasión? ¿y por autocompasión?.

Qué es y qué no es Compasión.

“Si quieres que otros sean felices, practica la compasión; 
si quieres ser feliz tú mismo, practica la compasión”.
Dalai Lama, Tenzin Gyatso

Según Wikipedia: La compasión es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento.

Compasión no es lástima

La lástima es un sentimiento de tristeza o de ternura producido por ver el padecimiento de alguien. Cuando uno tiene lástima por el otro, automaticamente se siente o se coloca por encima del otro, como si fuera superior. Al mirar con lástima a alguien se supone que el otro sufre y yo no; en cambio, como veremos después, la compasión se basa en la idea de que todos somos seres sintientes que sufren.
Por otro lado tenerse lástima a uno mismo es ensimismarse en los propios problemas y olvidar a los otros. Es colocarse en un lugar esperando el cuidado del otro y esto generalmente produce rechazo en el entorno.

Esta es una de las connotaciones con las cuáles suele confundirse el concepto de compasión, y por eso no gusta.

No es Indulgencia

La indulgencia suele ser la tendencia a perdonar con demasiada facilidad los daños u ofensas. Tiene que ver con intentar disminuir las consecuencias negativas de un acto negativo. Una tolerancia exagerada ante los errores ajenos o propios.
La indulgencia suele también relacionarse con ser pasivo y buscar excusas. La compasión no tiene que ver con buscar maneras de perdonar rápidas o con la negligencia y el descuido. Sí tiene que ver con entender y comprender profundamente la condición humana pero no busca una solución rápida, sino bienestar a largo plazo. 
Si alguien con indulgencia quiere hacer dieta para bajar de peso, puede que le cueste respetar la dieta pues una y otra vez estará buscando excusas para premiarse o concederse el permiso de comer de más. Alguien autocompasivo puede reconocer que amarse a si mismo es también tener la disciplina necesaria para poder seguir la dieta y en caso de equivocarse, perdonarse y retomar el plan rápidamente pero considerando cómo no volver a hacerlo.

No es debilidad

El mundo postmoderno desarrolló la cultura del individualismo, el narcisismo y el consumo. Apoyándose falazmente en la teoría de Darwin y estableciendo la idea del “sueño Americano” donde lo más importante es seguir los sueños individuales, avanzar y pisar cabezas es el mandato que se estableció.
En este mundo de depredadores se suele creer que si uno desarrolla una actitud amorosa y compasiva, puede ser víctima de los tiburones. 
La compasión en realidad es una forma de trabajar nuestra mente para evitar emociones negativas como la culpa, la hostilidad o la envidia. Se sabe que las personas con mayor nivel de compasión y autocompasión afrontan más efectivamente las dificultades.
Se suele creer que para poder avanzar en el mundo, uno no sólo tiene que pisar cabezas, sino criticarse severamente. Decir que uno está “conforme” puede ser viste como una mala palabra. El conformismo es uno de las patologías más esquivadas. 
Sin embargo, los estudios científicos muestran exactamente lo contrario. Las personas más eficaces y resilientes suelen tratarse bien, amorosamente. La aceptación parece ser el primer paso para poder avanzar en la mejora de nuestros atributos menos efectivos.

Cuando me acepto, y estoy contento con quien soy puedo trabajar activamente en mejorar y seguir creciendo. En cambio cuando me critico o me quejo de la realidad que toca, la energía disminuye y la capacidad de mejorar se ve drásticamente disminuida.

Compasión
Desde la psicología

Una de las definiciones más usadas en psicología es la de Goetz (2010) quien la define como «el sentimiento que surge al presenciar el sufrimiento de otro y que conlleva un deseo de ayudar». Otra definición muy similar para describir qué es la compasión es la de Paul Gilbert (2015): «La profunda conciencia del sufrimiento de uno mismo y del de otros seres, junto con el deseo de ayudar a evitarlo».

La compasión es una motivación más que una emoción, ya que tiene que ver con la intención y el deseo de disminuir el sufrimiento del otro.
A diferencia de la empatía que sólo es percibir el dolor ajeno y sentirlo, en la compasión hay una intención de disminuirlo.
En la compasión hay tres componentes (según la definición de Kristin Neff):

  • La atención plena, que es la que me permite hacerme consciente del sufrimiento propio o ajeno sin juicios ni críticas.
  • La humanidad compartida, saber que el sufrimiento es compartido, lo que sentimos, también lo sienten miles de personas, en el presente, en el pasado y en el futuro. El sufrimiento es circunstancial de la naturaleza humana. Esto nos llevaría a sentirnos parte del mundo y evitaría el aislamiento y el victimismo.
  • Autocompasión que implica afecto, amabilidad y comprensión hacia uno mismo cuando se experimenta sufrimiento en lugar de autocriticarse.

En el budismo

Dentro de esta tradición la compasión es uno de los 4 inconmensurables o Brahmavihāra. Es preciso aclarar que dentro del budismo, todo está relacionado, uno no practica mindfulness sin practicar estos cuatro inconmensurables, ni practica algunos de estos sin practicar mindfulness.

Estos cuatro estados son el amor, la compasión, la alegría y la ecuanimidad.
El Buda llamaba a menudo a estos cuatro estados de la mente las cuatro “Brahma-viharas”: las moradas divinas, los lugares excelentes y sublimes en los que la mente se extiende hacia el mundo inconmensurable de los seres vivientes, abrazándolos a todos en estas emociones ilimitadas.

La compasión (karuna en pali) es la intención y la capacidad de transformar el sufrimiento y aliviar los pesares. Para desarrollar la Compasión debemos practicar la respiración conciente, y escuchar y observar profundamente. La compasión implica un profundo interés por los demás. Saber que el otro está sufriendo es suficiente para sentarse cerca de el observarlo y escucharlo atentamente. Al establecer una profunda comunicación bastara para que se sienta mejor. Una palabra una acción o un pensamiento compasivo pueden disminuir el sufrimiento de otra persona y proporcionarle alegría.
También hacia uno mismo. La autocompasión es la capacidad de acompañarse y calmar el sufrimiento de uno mismo.

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