Disfruta el presente. 3 errores en la definición de mindfulness

Disfruta el presente. 3 errores en la definición de mindfulness

Mujer disfrutando el presente

Observando y surfeando la web pude encontrar 3 errores que suelen estar presentes aún en sitios muy visitados. El mindfulness es una experiencia y por lo tanto es difícil poder definirlo con exactitud. De hecho hay extensos desarrollos a lo largo de la historia sobre la definición de este término.

¿Qué es mindfulness?

En principio tenemos que decir que esta palabra es la que se utilizó para traducir la palabra “sati” del idioma Pali, el idioma que hablaba el Buda. Por lo tanto MIndfulness es sati. Y sati, en castellano atención plena, tiene una variedad de acepciones a lo largo de la historia. Hoy trataremos de respetar esa historia.

Generalmente, en los diferentes sitios que pude observar, se lo asocia con 3 conceptos, o 3 experiencias y se pretende definirlo desde allí. Si bien existe una relación con estos 3 ítems no es correcto que lo entendamos de esa manera. Vayamos al primero.

Mindfulness es “disfrutar” el presente.

Más de una vez me ha pasado escuchar que la persona que guía la meditación y que habla del mindfulness, se refiera a atender al presente y disfrutándolo.

En otras ocasiones cuando quieren explicar la meditación no formal, también hacen una referencia o una alusión al hecho de estar disfrutando de la experiencia. Puede que incluso asocien la experiencia del mindfulness con tener más disfrute en la vida.

Esto genera una gran confusión y se aleja de la definición clásica del término. Además, si consideramos que el mindfulness en occidente se utiliza en espacios médicos y psicológicos, teñir la experiencia como un “disfrute” puede resultar muy frustrante para las personas que están transitando momentos difíciles.

Muchas veces, lo que observamos con atención plena no genera ningún disfrute. Puede ser un dolor de espalda, una emoción aflictiva, una incomodidad, o la reacción de la mente. En todas esas ocasiones, si creo que el objetivo debe ser disfrutar, lo más probable es que me frustre y no pueda observar esos fenómenos correctamente.

No es “disfrutar” del presente y tampoco es solamente “estar” en el presente. Ya que muchas veces “estamos” en el presente pero nuestra forma de estar o de prestar atención no se puede asociar a la atención plena.

Mindfulness es estar en el presente, sosteniendo la atención sobre algún fenómeno, con una determinada actitud. Una actitud que no juzga y acepta, que es curiosa, asertiva, abierta, que es ecuánime y amorosa.

Si mi actitud al estar en el presente no coincide con esta, probablemente no esté en un estado de atención plena.

En el Mindfulness hay que relajarse y dejar ir los pensamientos

Otro de los errores más comunes es el de vincular la experiencia del mindfulness con la relajación. ¿Está mal? No, porque de alguna manera, al practicar meditación mindfulness puede producirse una activación parasimpática y que la persona se relaje. Sin embargo, no es correcto definir la práctica desde ahí.

Si bien la relajación es algo que suele suceder, es gracias a la actitud que uno promueve con el mindfulness que sucede. La relajación es una consecuencia, pero no el objetivo. De hecho en el mindfulness no hay más objetivo que la experiencia de observar en sí misma.

No hay ningún objetivo que realizar, ningún fin, simplemente desarrollar una forma de estar presente. Puede que muchas veces uno, a partir de ello, se relaje, también puede ser que muchas veces no se relaje. Lo que sí no es conveniente, es que uno se siente a realizar una práctica formal de meditación mindfulness, pensando en que debe relajarse. Esto atenta contra el proceso natural de esta actividad.

Por otro lado tampoco tiene que ver con “dejar ir los pensamientos”. Cuando lo definimos de esta manera entendemos que esos pensamientos que están en mi cabeza se van a ir. Y esto ciertamente no es así. Puede que se vayan rápidamente, pero también puede pasar que no se vayan y que insistentemente permanezcan ahí.

Por lo tanto es más congruente decir “observar los pensamientos, viendo si permanecen o se van“. De esta manera no estoy presuponiendo que tienen que irse y puedo tener una actitud más paciente con ellos.

Mindfulness es meditación

En este apartado debemos hacer un mea culpa y reconocer que muchas veces todos nosotros, instructores y facilitadores lo utilizamos como sinónimos por más que entendamos que no es lo mismo.

El mindfulness se refiere al modo en que observo un fenómeno en el presente. La actitud que acompaña al acto de ser consciente en el aquí y ahora de lo que sea que esté observando. Está vinculado con el desarrollo de la sabiduría y la comprensión, y también con los rasgos de la actitud que definí antes.

La meditación en cambio tiene dos acepciones. Por un lado tiene que ver con el entrenamiento mental. Es decir con la práctica de una facultad mental. En este sentido podemos pensar que la meditación es una actividad que realizamos para practicar la actidud del mindfulness.

Pero también se pueden entrenar otras actitudes o facultades. Se puede desarrollar la compasión. O se puede practicar la concentración. O la calma o la felicidad. Todos estos estados son propios también del budismo o de las ciencias contemplativas, pero no son exactamente mindfulness.

Por otro lado podemos entender la meditación como familiarizarse con algo. Busco tener un acercamiento a cierta experiencia y lo hago desde un “dispositivo” formal. En este sentido, es necesario que me siente de determinada forma, con las manos de determinada manera, etc. O que, por ejemplo si el desarrollo de esa meditación es danzada, esto tendrá otra formalidad.

En este estudio muestra que existen al menos 309 tipos de meditación diferentes, algunas de estos sirven para desarrollar la actitud y la cualidad mindfulness, otras sirven para otra cosa.

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