¿Por qué tanto estrés? 5 claves para entenderlo

por qué tanto estrés

¿Tuviste estrés en este último mes?

Seguramente un gran número de las personas que empiecen a leer este artículo, responderan afirmativamente. Y es que, al menos en Argentina, desde donde estoy escribiendo, el estrés es nuestro compañero habitual. Los entornos conflictivos han ayudado y mucho a su desarrollo.

Sin embargo, muchas personas no saben cómo identificarlo o lo han naturalizado tanto que el estrés se convierte en un enemigo silencioso y traicionero que sólo se manifiesta cuando llega la enfermedad asociada.

Pero ¿por qué nos estresamos? ¿Es posible explicarlo sólo desde una mirada socio- económica?
Esto quiero desarrollar en este artículo, invitándote a que puedas reflexionar y ver cómo cambiar esta realidad.

Estrés bueno y estrés malo

Antes de desarrollar cualquier idea alrededor del estrés, tenemos que aclarar que el estrés no es malo por sí mismo. Estrés es el nombre que se le ha puesto al esfuerzo que hace nuestro sistema nervioso para adaptarse a una situación que encuentra difícil. Cuando esa alteración es eficiente y de corta duración se le llama eustrés.

En muchas situaciones el desafío que nuestro organismo interpreta es demasiado grande o persiste demasiado en el tiempo, generando una gran dificultad para permitir que el cuerpo se adapte. En muchos de estos casos el costo de esa adaptación termina generando un daño en la persona. Cuando el estrés es demasiado agudo, o persiste por demasiado tiempo se le llama distrés.

El distrés es la manera que nuestro organismo encuentra para adaptarse a la realidad que cree estar percibiendo. Tiene numerosas posibles consecuencias físicas o psicológicas. Enfermedades y trastornos varios.

La primera gran dificultad con el distrés es que no es fácil reconocer cuándo está sucediendo. La segunda es entender por qué está sucediendo.

Una mirada evolutiva sobre el estrés

Imagina la siguiente escena. Eres un ser humano solo en el medio de la sabana africana. Estás caminando en la tarde para poder volver donde se encuentra tu grupo, tu tribu. Está atardeciendo, el sol se está ocultando por el horizonte. La tarde es tranquila, pero a unos metros tuyo puedes observar una sombra de unos dos o tres metros. Como el sol ya no está en lo alto, no puedes identificar si esa sombra es de un arbusto, o si en realidad es un León con su inmensa melena.

¿Qué haces?

Si te confias de que es un arbusto y sigues caminando puede que no pase nada, pero también puede que seas devorado por un león. En cambio si te escondes, si es un arbusto no cambiará nada, pero si es un León habrás salvado tu vida.

Este ejemplo, posible en esa realidad nos da 2 suposiciones muy importantes.

La primera es que los que sobrevivieron, seguramente fueron los que reaccionaron. Los que desarrollaron miedo, y los que actuaron. Seguramente que los relajados y porfiados perecieron. La segunda es que el tipo de dificultad, de alto estrés que se vivía en ese entonces, era un estrés breve y agudo, más no un estrés sostenido durante meses.

Nuestro sistema nervioso, entonces, necesitaba poder responder rapidamente ya que los peligros con los que se podía encontrar en la naturaleza eran muchos.
En este sentido podemos obesrvar que animales más pequeños, que funcionan como presa de otros animales, suelen tener una reactividad alta en su comportamiento, suelen estar alertas y vigilantes.

Entendemos entonces que nuestro sistema fisiológico, por naturaleza, se ha desarrollado, adaptativamente, para activarse rapidamente y manenernos en estado de alerta.
La realidad ha cambiado, los problemas ya no son leones que nos quieren comer. Hoy los problemas son más simbólicos y duran mucho tiempo, pero el sistema sigue activándose de una manera similar.

Las dificultades del conectexto actual en cada lugar

Ahora bien. Entendemos que podemos tener una predisposición biológica a estresarnos. Pero no alcanza para entender los niveles de estrés que estamos viviendo hoy en día. Que otros componentes o circunstancias influyen para que esto suceda.

Basicamente las estructuras sociales y el contexto en el que uno vive tiene una gran importancia.
Hoy en día entendemos que si vivimos en un lugar donde es predecible lo que va a estar sucediendo, nuestro cerebro y nuestro cuerpo va a gastar menos recursos para poder adaptarse exitosamente. Pero si el entorno se muestra muy impredecible entonces va a gastar más recursos.

En este sentido las sociedades más ordenadas, con una economía estable y con una conducción confiable suelen ser lugares donde los habitantes presentan menos estrés que aquellos lugares, como por ejemplo Argentina, dónde la economía es muy inestable, la conducción no es confiable y la sociedad no suele estar ordenada.

Además de esta situación podemos agregar lo acontecido a nivel mundial en los últimos dos años. Sí, estoy hablando de la pandemia, y del aislamiento. Esta situación no sólo impactó como una amenaza a la salud sino también que tuvo repercusiones economicas. Por otro lado muchas personas vieron pausados sus proyectos y tuvieron que afrontar una serie de frustraciones y también de duelos importantes, entre muchas otras realidades.

La sociedad del cansancio

Es interesante también poder pensarnos de manera social para entender que nuestro estrés también tiene que ver con los modelos culturales y económicos de la época. Algún tiempo atrás, las sociedades occidentales estaban organizadas con estructuras rígidas. el manicomio, la escuela, la fábrica y la cárcel funcionaban como centros reguladores de lo que había que hacer y cómo. Marcaban lo permitido y lo prohibido, y también el deber hacer se imponía, claramente, desde las diferentes instituciones.

En este sentido podemos leer toda la obra de Foucault que explica el funcionamiento de estos entes reguladores. Sin embargo en la actualidad estas instituciones perdieron, en gran parte, su lugar. No solo hoy hay un permiso a lo diferente (tal vez una indiferencia) sino que también cambió el modelo económico. La exigencia ya no proviene exclusivamente del dueño de la empresa, sino que se expandió horizontalmente.

Hoy vivimos, según Byung Chul Han en una era de la positividad. Una época en donde creemos que podemos todo y también, debemos lograr todo. El exceso de positividad, que se puede ver en las frases que pululan en las redes sociales, y los formatos de las redes, nos convencen de que deberiamos estar completamente felices todo el tiempo, logrando todo aquello que nos proponemos.

El manicomio, la escuela, y la cárcel se cambiaron por los gimnasios, los centros de estética, internet y las redes sociales. Y las fábricas dejaron lugar a la figura del emprendedor. Hoy la explotación no viene de afuera, sino que se transformó en auto exigencia. Al decir del surcoreano, hoy sufrimos por auto explotación.

El principal factor hoy, según este filósofo, para entender la depresión y los trastornos de hiperactividad, es este exceso de positividad que nos hunde en una constante frustración por no lograr todo lo que nos proponemos, y genera personas agotadas, cansadas y, para complementar este artículo, estresadas.

La reivindicación del aburrimiento, del no hacer, de la contemplación son en parte algunas de las alternativas que el filósofo narra en su libro “la sociedad del cansancio”.

Los tipos de personalidad

Entonces bien. Es cierto que la biología influye. También que el contexto tiene su parte. Podriamos decir que la cultura juega un papel importante. Sin embargo, no todas las personas se estresan de la misma manera o interpretan la realidad de la misma forma.

En este sentido podemos hablar de que cada persona, en particular, va a tener una forma de tomarse las cosas, una reactividad particular y una activación simpática singular. En este sentido tiene mucha importancia las experiencias que la persona haya tenido en la vida, y hasta se cree que también importa la experiencia del nacimiento, y las historias emocionales de la familia.

Ronseman y Friedman en 1975 empezaron a definir tipos de personalidades. Observaron que cierto estilo de personalidad tenía más tendencia a sufrir enfermedades cardíacas. A estas personas se las denominó con “personalidad tipo A” o “reactor tenso”. Personas competitivas, perfeccionistas, con tendencia a la ira y a la crítica.

Pudieron ver que este tipo de personalidad también tenía más tendencia al estrés ya que a menudo entraban en conflicto con la realidad que se le presentaba.

Posteriormente se denominó con “personalidad tipo B” a las personas que podían relajarse con facilidad, que no andaban apuradas en la vida y tenían una tendencia a estar calmos. Años más tarde definieron con personalidad tipo C a aquellas personas sumisas que tenían la tendencia a reprimir emociones y no responder ante los desafíos. Y finalmente en el año 96 Denollet acuñó la personalidad tipo D a los que resultan como una combinación entre la tendencia a la inhibición social y a sentir emociones negativas, como tristeza, irritabilidad y preocupación.

Probablemente cada una de las personas que vea esta clasificación pueda identificarse con algunos elementos de cada uno de los tipos de personalidad, porque es difícil que una persona se ajuste a todas las cualidades. Sin embargo creo que lo importante es poder ver que hay diferentes maneras de vincularse con esas realidades y que, sobretodo, podemos hacer algo para cambiarlas.

Conclusiones

En esta entrada pudimos hacer una revisión de algunas posibles aristas que tiene la observación de por qué nos estresamos. Este entendimiento puede ser inocuo, es decir, puede pasar inadvertido. Pero también este análisis puede darte pautas para poder empezar a trabajar sobre los aspectos que sí podés modificar.

En este sentido es importante poder ver cómo nuestras interpretaciones pueden estresarnos, y cómo si no tomamos consciencia podemos ser arrastrados a un estilo de vida estresante. También es importante entender qué consumimos habitualmente.

Si crees que estás estresado, lo mejor que puedes hacer es recurrir a un médico o a un psicólogo que trabaje con este tema, ya que el estrés es peligroso. Pero también es importante que puedas dedicar tiempo al descanso, a la contemplación y a tomarte las cosas de una forma no exigente.

Te invito a seguir pendiente de estas publicaciones, seguirme en mis redes, o sumarte a la comunidad para poder meditar y trabajar en la reducción del estrés.

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