¿Aborto legal?

aborto legal?
Soy psicólogo y tengo un trabajo excepcional. Me ha dado la posibilidad de acompañar a muchas personas. He podido acompañar a personas en situaciones tan maravillosas como la concreción de sueños largamente postergados, o tan dolorosas como un abuso. Me permitió ser partícipe de decisiones tan bellas como las de traer un hijo a la vida, o decisiones tan difíciles como la de tener que interrumpir ese proceso.
No estoy a favor del aborto. No podría estarlo, porque he visto y acompañado a esas mujeres que me consultan con una vivencia profunda de dolor, de desgarramiento interno por haber tenido que tomar esa decisión. Sinceramente nunca he escuchado que una de esas consultantes haya tomado la decisión, de interrumpir un embarazo, a la ligera. Siempre fueron procesos difíciles, decisiones complicadas y dolorosas.
Acompañé a muchas para que puedan elaborar las consecuencias psicológicas de esas decisiones. Sinceramente, desearía que nadie tuviera que vivir esa situación. No se lo deseo a ninguna persona.
Pero la cuestión es mucho más profunda que mis buenos deseos. Esas mujeres vinieron a mi consultorio, y algunas veces fui la única persona con la cual pudieron conversar el tema. Afortunadamente tenían  a un profesional que las podía acompañar y sacarlas del aislamiento en el cual, el marco legal, las llevaba a vivir. Esas chicas tenían también dinero para poder pagarlo.